-¿Madre
puedo salir a caminar?-
Pidió
el niño. Su madre, con apariencia avejentada y distraída casi de forma
preocupante, respondió –ve con cuidado Andy! Pero se bueno- ella miro sus manos-y
deja eso en mi habitación, no es la forma de hacer amigos ni de fingir que
juegas con otros- su madre camino a la
cocina.
Andy
se miró de arriba abajo>> ¿a qué se refería?<< se dijo a sí mismo
–ah! Mi cuchillo, no puedo salir al bosque sin él, alguien podría atacarme y no
quiero morir, creo que...no quiero todavía. -gracias madre- dijo saliendo fuera dela casa.
Un
escenario monocromático se divisaba. Ramas enmarañadas. Hojas secas en todo el bosque
y un atardecer embellecido por el otoño rodeaba todo el lugar.
-Creo que si corremos llegaremos más rápido!- dijo
Andy a su hermano gemelo quien, aparentemente lo acompañaba. Su madre no debió
haberlo notado…
Lejano
y solitario se hacia el sendero del bosque tras su paso.El viento soplaba y las
hojas caían ante los pies de Andy y su hermano, ambos como dos gotas de agua.Una
conversación parecía fluir entre ellos al avanzar.
Andy
miro a su hermano -¿dices que la brisa mueve tu cabello?-
-no
puedo ver nada, quiero llorar por que no quiero perderme al no ver por dónde
voy- sus voces eran exactamente iguales…
-no
temas, le pediré a madre que corte tu cabello cuando lleguemos a casa-
respondió Andy mientras se adentraban más y más.
Oscurecía,
la noche se avecinaba colmada de un inquietante silencio; y Andy miro a su
derecha viendo a su hermano a los ojos.
-¿oh hermano,
aún quieres llorar? secaré esas lágrimas de cocodrilo, ¡ya mismo te haré feliz
otra vez!-
Andy
saco su cuchillo de su bolsillo izquierdo –ven, yo te cortare el cabello,
quiero verte reír- él tomo el cuchillo y corto a diestra y siniestra. Cabellos
largos caían y otros volaban con el viento. Su hermano no se quejó en ningún
momento a pesar de lo brusco de los cortes.
-ahora
ya estás bien! Por favor, ríe para mí-
Andy
miro a su hermano, muy detenidamente. Este ni siquiera se movió. Su cabeza tenía
diversos trozos de cabello aleatoriamente ubicados y otros lugares en los que no
quedo más q manchas de sangre por la proximidad del cuchillo al cráneo. Más ya
no le molestaba…
-¡qué bueno!
Ahora podemos continuar, ¿quieres decirme algo?- pero al mirar a su hermano,
noto q sus ojos tenían lágrimas.
-oh
no, estas triste otra vez, lo veo… ¿qué ocurre? Ya no hay cabello que te impida
ver el camino, ya no te perderás, yo seguiré junto a ti…ríe, hazlo para mí-
-mi
cabeza- dijo su hermano. Era curioso lo inevitable de no mirarse a los ojos
cada q uno le decía algo al otro.
-¿qué
tiene tu cabeza? Es hermosa, y ya no hay cabello, yo me encargue de cortarlo ¿vez?-
el toco su cabeza y dijo –la sangre se ira pronto, yo lo sé-
-no
me gusta mi cabeza, quiero una nueva cabeza-
-entiendo…si,
si entiendo- Andy sonrió– ¡habérmelo dicho antes! y yo cortando tu cabello
pensando que era el problema…Te pido que me perdones por favor, pero sé mas
especifico la próxima vez, ¡no hay por qué tener secretos ni vergüenza con tu
hermano favorito!-
Andy
miro a su alrededor. Ya estaban cerca del pueblo. ¡Vaya que caminaron mucho!
Ellos Vivían lejos en el bosque con su madre.Los únicos ermitaños a lejanías del
pueblo, por alguna razón, completamente solos...
-ven,
buscare una cabeza nueva para ti, espérame en este árbol- dijo Andy.
La
luna apareció en el momento justo.Una breve luz comenzó a iluminar los rincones
del bosque. Andy tomó cada cosa redonda y se la llevo a su hermano; se puso
frente a él y se lo mostró.
-no?
esta calabaza es muy grande y amarilla, ¿no te gusta verdad?- su hermano negó
con la cabeza.
¡Volveré
con una cosa más hermosa entonces! ¡No tardaré o no llegaremos a tiempo con
madre para la cena!
Andy
divago en el bosque por hora y media, mostrándole a su hermano cada cosa que
como cabeza pudiese gustarle, pero decepcionado camino hacia él con las manos vacías
una última vez.
-¡me
rindo! Ahora yo quiero llorar…no conseguí nada digno para ti, ahora estarás
triste y querrás llorar, y yo no quiero que llores, llorar es malo, madre
siempre lo dice, dice que nos hace hacer cosas malas-
Andy
miró a su hermano a los ojos nuevamente. – ¿qué dices? ¿Qué sabes dónde hallar
la cabeza perfecta?!Dímelo ahora he iré por ella de inmediato!-
Su
hermano habló -quiero tu cabeza, es
hermosa, y siempre esta sonriente, esa es perfecta para mí-
Andy
suspiro por un momento, pero de un salto dijo-¿crees que mi cabeza es perfecta
para ti?- hubo un silencio de pocos segundos. Suspiró… –oh eso me hace tan
feliz…!saber que mi hermano desea tenerla consigo para siempre! ¡Una parte de
mí!-
El
cuchillo brillaba en el bolsillo de Andy, aun goteando un poco se sangre que
quedó de cortar el cabello de su hermano...pero Andy, tenía sangre en su
rostro.
-te
haré feliz, te haré reír otra vez, jamás volverás a llorar…Llorar es malo, eso
dice madre, y ella nunca miente-
Andy
tomo el cuchillo, miro a su hermano, y sin quitarle los ojos de encima empezó a
cortar.
El
dolor era disfrazado en una enorme sonrisa mientras lo hacía. –Para ti hermano,
esto es para ti- su voz comenzó a perder fuerza. –llorar es...malo...madre
dice…ríe, quiero verte reír…ríe, hazlo para mí-
La
noche callo por completo. Las hojas eran movidas por una suave brisa fría,seguían cayendo unas tras otras, dejándose llevar. El sendero estaba
bañado en sangre, y allí, justo en la orilla había un árbol con un largo espejo
delgado descansando en él; y a sus pies un niño casi decapitado con un cuchillo
clavado en su cuello.El rostro del niño tenía los ojos cerrados, pero una
sonrisa que parecía eterna…
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