-Dónde
estoy?- se pregunto la solitaria muñeca, sus risos negros y vestido de tela,
ondeaban bajo un viento helado en el bosque oscuro, con árboles de altas copas,
y un sendero cubierto de rosas negras, blancas y rojas…con tan solo una luz
cegadora antes sus enormes ojos de botón, indicándole el camino.
Una voz
invadía su mente, recordándole sus últimas palabras antes de morir, parada en
lo alto de un abismo ante ella: “este mundo no merece mi pena, que las lagrimas
se queden entre los vivos, y que mis perdidas sean tragadas por el mar”.
Se escucho a
lo lejos un cascabel tras unos puntiagudos zapatos, y unas cadenas que
arrastraban dejando el eco de sus pesados candados, la sombra de un sombrero de
puntas se vio entre los arboles…
Un arlequín.
Su traje de
colores fúnebres, lucia siniestro tras salir de las sombras, con cascabeles en
su sombrero y cadenas de plata cubriendo su cuerpo, dando una mirada de ojos
negros hacia ella, y sonrisa que reflejaba plenitud.
-me hará
daño?- pregunto la muñeca.
-daño?, te
esperábamos…como esperamos aun a nuestros hermanos-
-que hace un
arlequín entre los muertos?-
-bailo tras
los susurros que deja la muerte dama, indicando el camino al paraíso de las
criaturas de la noche-
-he muerto?-
-siempre lo
has estado…mas has encontrado el camino correcto-
-tengo miedo-
decía la muñeca tras abrazar al arlequín, quien la miro de frente.
-dichosa eres
de estarlo dama- El dio una majestuosa reverencia -bienvenida seas…al paraíso
de los oscuros-
La oscuridad
se abrió ante ellos, mostrando a los infiltrados en sus quietas sombras. el
aullido de los lobos invadía a la luna llena, mientras los vampiros subían sus
copas de sangre al brindis del anochecer, y los espectros danzaban en las
lejanías, y el sonidos de pianos y forjados violines se unían al viento
tras el perfume de las rosas.
-que tu
cuerpo sea dejado entre los vivos, y tu alma goce entre nosotros los
inmortales-
El la tomo de
su mano, escoltándola tras las rosas, mientras las criaturas a su paso, daban
reverencia por su llegada.
-danza conmigo
tras el camino dama, que yo te llevare a la verdadera felicidad-
Que tu alma sea guiada por el arlequín
tras tu partida
Llevándote al paraíso de los oscuros
De mano a los lazos que nos une a la
muerte
Entre Arlequines y Rosas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario