domingo, 31 de agosto de 2014

Entre Arlequines y Rosas

    -Dónde estoy?- se pregunto la solitaria muñeca, sus risos negros y vestido de tela, ondeaban bajo un viento helado en el bosque oscuro, con árboles de altas copas, y un sendero cubierto de rosas negras, blancas y rojas…con tan solo una luz cegadora antes sus enormes ojos de botón, indicándole el camino.

   Una voz invadía su mente, recordándole sus últimas palabras antes de morir, parada en lo alto de un abismo ante ella: “este mundo no merece mi pena, que las lagrimas se queden entre los vivos, y que mis perdidas sean tragadas por el mar”.

    Se escucho a lo lejos un cascabel tras unos puntiagudos zapatos, y unas cadenas que arrastraban dejando el eco de sus pesados candados, la sombra de un sombrero de puntas se vio entre los arboles…

Un arlequín.

    Su traje de colores fúnebres, lucia siniestro tras salir de las sombras, con cascabeles en su sombrero y cadenas de plata cubriendo su cuerpo, dando una mirada de ojos negros hacia ella, y sonrisa que reflejaba plenitud.

-me hará daño?- pregunto la muñeca.

-daño?, te esperábamos…como esperamos aun a nuestros hermanos-

-que hace un arlequín entre los muertos?-

-bailo tras los susurros que deja la muerte dama, indicando el camino al paraíso de las criaturas de la noche-

-he muerto?-

-siempre lo has estado…mas has encontrado el camino correcto-

-tengo miedo- decía la muñeca tras abrazar al arlequín, quien la miro de frente.

-dichosa eres de estarlo dama- El dio una majestuosa reverencia -bienvenida seas…al paraíso de los oscuros-

La oscuridad se abrió ante ellos, mostrando a los infiltrados en sus quietas sombras. el aullido de los lobos invadía a la luna llena, mientras los vampiros subían sus copas de sangre al brindis del anochecer, y los espectros danzaban en las lejanías, y el sonidos de pianos y forjados violines se unían al viento tras el perfume de las rosas.

-que tu cuerpo sea dejado entre los vivos, y tu alma goce entre nosotros los inmortales-

El la tomo de su mano, escoltándola tras las rosas, mientras las criaturas a su paso, daban reverencia por su llegada.

-danza conmigo tras el camino dama, que yo te llevare a la verdadera felicidad-

    Que tu alma sea guiada por el arlequín tras tu partida
Llevándote al paraíso de los oscuros
De mano a los lazos que nos une a la muerte
Entre Arlequines y Rosas...

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